Wednesday, December 31, 2008

Perennifolio


Nació con las últimas gotas del invierno, creció para no morir jamás, era el comienzo de una vida eterna, el anhelo de cualquier mortal.

Se alimentó de esencias y pureza, su infancia fue más bien tranquila, viendo como otras de su especie crecían a su alrededor, y como algunas de naturaleza diferente morían al llegar el otoño, dejándose llevar por el viento en un vaivén azaroso, estrellándose contra tierra, desapareciendo.

Al pasar los años sentía que su vista disminuía, cada vez los "individuos" de la tierra se veían más pequeños. Ya no era capaz de visualizar a las pequeñas hormigas que buscaban su alimento entre las piedras. Pensó que estaba quedando ciega.

-¿Qué haré si no podré ver? ¿Vivir en la oscuridad para siempre? No quiero una vida así.
-Ilusa! - Alguien grita desde abajo.
-¿Quién ha sido, quién eres? - Responde sorprendida.
-Te he observado desde que apareciste en este mundo, he visto lo feliz que has sido pensando en tu inmortalidad, y ahora que crees perder la vista lo único que has hecho es rendirte. En realidad has estado ciega todo este tiempo y no te has dado cuenta que el árbol al que perteneces también está creciendo. Ilusa!

Esta masa sólida comprendía mejor que ella la realidad de su alrededor, encontró alguien de quién aprender, comenzó a escuchar. Entendió su nombre y el de su nueva amistad.

Conversaron durante algún tiempo, cuando ya por la distancia se hacía inaudible, la hoja esperó el invierno, cada gota de agua fue mensajera. La piedra esperó la primavera, así con los primeros destellos de sol hacía reflejar la luz en la humedad de su cuerpo, respondiendo con memoria fiel cada mensaje recibido.

Al llegar el verano carecían de lluvia y humedad, abundaba la soledad. Fueron meses de silencio. Al inicio del otoño, divisó algunas nubes acercarse, así como su esperanza de poder responder la última pregunta que recibió de la piedra, ambas desaparecieron: Nubes y esperanza.

La desesperación fue más fuerte, la necesidad de sentir la compañía de la piedra provocó su perdición: Le pidió a un ave que desgarrara sus piernas y que la dejase caer. Librándose de su seguridad, ignorante de su destino se entregó al viento.

Mientras descendía, la felicidad la embriagaba, mas al mismo tiempo su conciencia se desvanecía. Al llegar a tierra, la vida de la hoja ya no existía.

- No hacía falta que intentases responder mi pregunta, sabía tanto de ti que ya conocía la respuesta. Y lo he corroborado con tus acciones. Si tan solo hubieses sentido la calidez del viento, si tan solo hubieses visto las nubes provenientes del sur, hubieses entendido el por qué de esta lluvia.


2 comments:

  1. "La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los hombres. Éstos se conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como el rostro de un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso. Entre los Inmortales, en cambio, cada acto (y cada pensamiento) es el eco de otros que en el pasado lo antecedieron, sin principio visible, o el fiel presagio de otros que en el futuro lo repetirán hasta el vértigo. No hay cosa que no esté como perdida entre infatigables espejos. Nada puede ocurrir una sola vez, nada es preciosamente precario. Lo elegíaco, lo grave, lo ceremonial, no rigen para los Inmortales."
    -J.L.Borges

    Ya te agregué ;)

    ReplyDelete
  2. Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal.


    A todo esto, que es geodésico? por qué geodésico?

    ReplyDelete